Desde que el niño inicia sus desplazamientos y adquiere la habilidad de tomar objetos, (8 a 10 meses) los accidentes de la infancia se convierten en una causa frecuente de enfermedades y problemas serios de salud.
Estos accidentes son frecuentemente prevenibles con la supervisión del pequeño y la observancia de algunas medidas sencillas, que si se cumplen en forma metódica y paciente, evitan graves riesgos para la vida del niño. Por otra parte, cuando el accidente se ha producido, el familiar o persona que cuida al pequeño debe saber con precisión que hacer, hasta que el personal médico asuma su cuidado


La etapa de la adolescencia es habitualmente complicada. La necesidad del adolescente de adoptar sus propios patrones sociales y conductuales y que, en general, evitan adoptar los de los padres, habitualmente los enfrenta con ellos. Por eso las conductas y reacciones del adolescente tratan de oponerse y diferenciarse lo más posible de las esperadas por los padres.
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